viernes, 20 de mayo de 2016

ONE ON ONE IN ARGENTINA (3) : Thursday 19th May: Estadio Unico de la Plata, Buenos Aires

Foto: Soledad Aznarez


twitter.com/T4FArgentina

Estadio casi lleno, ¡falta una hora para ver al número uno! #McCartneyEnArgentina



'¿Qué onda, che?' Así nos saludo @PaulMcCartney en su segundo show en el @estadiounicolp

Pasadas las nueve empezó el primer tema: Hard Day's Night

Siguen los clásicos: 'Can't Buy Me Love'

Ya pasaron 'Letting Go', 'Temporary Secretary' y 'Let Me Roll It'.



Dedicatoria en español para su mujer, de la guitarra al piano para hacer 'My Valentine'

A los 11 años aprendió un poco de español, y esto fue lo que le enseñaron:

'Maybe I'm Amazed'. Nosotros también, increíble Paul.

'We Can Work It Out'

Maquina de éxitos, uno tras otro: 'Love Me Do'

Puro amor. 'And I Love Her'

'FIESTA'. Así lo vive él, así lo vivimos nosotros

Paul elevado, todo el estadio iluminado. 'Blackbird' y piel de pollo.

No nos cansamos de cantar. 'Eleanor Rigby' y que Paul no se vaya nunca.

Peculiar versión de 'Something', recordando aventuras con su amigo George.

Coros acompañando una vez más: Obla Di Obla Da

Estadio encendido de nuevo para uno de los momentos más emocionantes de la noche: Let It Be

Momento fuegos impresionantes para 'Live And Let Die'

Así aclama el estadio por él, el número uno.

Sigue la emoción, no le podemos pedir más. 'Hey Jude'

Aclamado vuelve para el bis con el clásico 'Yesterday'

¡Estamos rockeando!

Les compartimos la lista de temas del segundo show en el @estadiounicolp, con algunos cambios




Para todos los cumpleañeros afortunados, Paul les canta 'Birthday'

Se despide Paul de Buenos Aires con  'Golden Slumbers'

Ellas fueron las afortunadas que subieron a que Paul les ponga la firma




Palabras de @PaulMcCartney sobre su semana en Argentina ❤️🙌🏻 ¡Gracias! 










www.lanacion.com.ar
"¿Qué onda, che?", saludó Paul McCartney en su último show en la Argentina
El Beatle repasó su historia musical en un show que comenzó a las 21.20 y se extendió por dos horas y media; subieron cuatro chicas para que les firme el brazo porque quieren tatuarse
Martín Artigas
PARA LA NACION
VIERNES 20 DE MAYO DE 2016

"Que onda, che" Paul McCartney greeted on his last show in Argentina
The Beatle reviewed his musical history in a show that began in 21:20 and lasted for two hours and half; 
they rose four girls so he signed them because they wanted to get tattooed arm

Foto: Soledad Aznarez
Foto: Soledad Aznarez

Paul Mc Cartney se esforzó por aprender algunas palabras en castellano para su gira en la Argentina. Esta vez, en el segundo y último show en el Estadio Único de La Plata saludó: "¿Qué onda, che?". El público estalló en aplausos y ovaciones.

Foto: Soledad Aznarez
Foto: Soledad Aznarez

En un show de casi dos horas y media repasó su historia musical y, tal como sucedió en el primer concierto en La Plata, le dio la participación al público. Esta vez, subieron cuatro chicas a quienes el ex Beatle les firmó los brazos para que luego se tatuaran su firma. Fue un momento de gran emoción para los fans.

Foto: Soledad Aznarez
Foto: Soledad Aznarez

Foto: Soledad Aznarez
Foto: Soledad Aznarez

Paul Mc Cartney struggled to learn some words in Spanish for their tour in Argentina. This time, in the second and final show at the Estadio Unico de La Plata greeted: "¿Qué onda, che?" ("What's up, che?"). The audience burst into applause and cheers.
In a show of almost two and a half hours he reviewed his musical history and, as happened in the first concert in La Plata, gave public participation. This time, four girls went to former Beatle signed them arms then his signature tattooed. It was a time of great excitement for fans.

Foto: Soledad Aznarez
Foto: Soledad Aznarez



www.lanacion.com.ar
Paul McCartney se despidió del país con un show vibrante y emotivo
El ex Beatle sacó a relucir su legado musical -y su vigencia como compositor- ante un Estadio Único de La Plata repleto
Martín Artigas
PARA LA NACION
Fotos: Soledad Aznarez
VIERNES 20 DE MAYO DE 2016

Paul McCartney lo hizo de nuevo. Ante más de 55 mil personas, el ex Beatle cerró el tramo argentino de su One On One Tour con prolijidad británica, el timing que le han legado los años de oficio y el medido sentimiento de la superestrella que sabe qué fibras tocar para provocar una reacción en cadena.

El show comenzó a las 21.20, luego de que la lata de recuerdos que giraba en la pantalla le abriera paso al icónico bajo del hombre de Liverpool, y a fragmentos de "A day in the life" y "The end", esa canción que dice: "Y, en el final, el amor que recibes es equivalente al amor que das". La elección no es casual para quien sabe que su legado atraviesa generaciones, nacionalidades y creencias, y que, a los 73 años, se erige como un sobreviviente. Entero, lúcido y prolífico, pero sobreviviente al fin.

"¡Hola Buenos Aires! ¿Qué onda, che?", fue el saludo que eligió el músico durante su segundo show en el Estadio Único. Poco antes, "A hard day's night" había irrumpido como un trueno de alegría flequilluda en la fría noche platense, seguida por la más contemporánea "Save us". La montaña rusa, ahora sí, estaba en marcha.



Con altos y bajos, colores, matices y golpes directos al corazón nostálgico, McCartney no se salió del setlist que presentó en Córdoba y que repitió el martes pasado sobre ese mismo escenario. El único cambio se dio en los bises, donde decidió dejar afuera a "Hi, Hi, Hi" para darle lugar a otro clásico de la era Wings, "Jet".

Pero, aún cuando se respetó milimétricamente el orden de las 39 canciones que eligió para esta gira, McCartney consiguió brindar una sensación de frescura al show. Y eso no sólo por el juego de cancheras intervenciones y gestos que monta entre tema y tema , sino también por la solidez de su banda. Los músicos que lo secundan otorgan un sonido limpio y preciso cuando la ocasión así lo requiere, pero también sacan a relucir los yeites del rock and roll más puro en piezas como "Back in the U.S.S.R." o "In spite of all the danger", el tema de esos primigenios Beatles que se llamaron The Quarrymen.



Es cierto que hay canciones que hoy pueden sonar algo crueles para McCartney, pero él no pide disculpas ni busca maquillar esas inseguridades con segundas voces que lo apoyen. Por el contrario, que se anime a "Maybe I'm amazed" o "Here, there and everywhere" demuestran que sus ganas de que el público las escuche resultan más fuertes que cualquier vanidosa restricción. Y la gente se lo agradece, y canta con él y se emociona por esa comunión de recuerdos que sobrevuelan el estadio.

Pero el británico no quiere que se lo tome como una pieza de museo. Por eso, intercala esos segmentos casi de fogón con algunas perlas de sus últimos trabajos solistas. Allí está la bella "My Valentine", con pantalla cortada entre las interpretaciones en lenguaje de señas de Natalie Portman y Johnny Depp. También suena la revoltosa "Queenie eye", del disco New (2013), y la más reciente aún "FourFiveSeconds", originalmente interpretada por McCartney junto a Rihanna y Kanye West.



No hubo, esta vez, ninguna niña que se animara a tocar el bajo con el ídolo. Sí subieron al escenario cuatro chicas que cumplían años y lo hicieron saber a través de carteles; cada una de ellas se llevó como regalo un autógrafo del ex Beatle sobre la piel que, prometieron, mutarán en tatuajes, además de un abrazo cerrado que derivó en un improvisado pogo. Luego sonó "Birthday", con ese sonido furioso y fiestero que puso a todo el mundo nuevamente a bailar.

Tras más de dos horas y media de show, Paul agradeció a los técnicos, a su banda y, especialmente, a su público. Y poco antes de despedirse, entonó "Golden slumbers", "Carry that weight" y "The end", esa trilogía perfecta para cerrar un recital enorme, vibrante y repleto de emociones que buceó dentro del legado de un hombre clave para la historia de la música.



Paul McCartney did it again. Before more than 55 thousand people, former Beatle closed the Argentine leg of his One On One Tour with British prolixity, the timing that have bequeathed the years of occupation and the measured sense of the superstar who knows what fibers play to provoke a chain reaction.

The show started at 21.20, after the can of memories that turned on the screen will open the way to the iconic bass of the man of Liverpool, and fragments of "A day in the life" and "The end", that song that says "And in the end, the love you take is equal to the love you make." The choice is not casual for who knows his legacy through generations, nationalities and beliefs, and, at 73, stands as a survivor. Integer, lucid and prolific, but surviving at the end.

"¡Hola Buenos Aires! ¿Qué onda, che?"  ("Hello Buenos Aires! What's up, che?") was the greeting he chose the musician during his second show at the Estadio Unico. Shortly before, "A Hard Day's Night" had burst like a thunderclap of flequilluda joy cold night in La Plata, followed by the more contemporary "Save us". The roller coaster, now was underway.

With ups and downs, colors, shades and direct blows to the nostalgic heart, McCartney continued the setlist presented in Cordoba and repeated last Tuesday on the same stage. The only change was in the encores, where he decided to leave out "Hi, Hi, Hi" to give place to another classic era Wings, "Jet".

But even when they went really respected the order of the 39 songs chosen for this tour, McCartney managed to provide a sense of freshness to the show. And that not only for the game of wordy interventions and gestures riding between songs, but also by the strength of his band. The musicians who back him give a clean, accurate sound when the occasion requires it, but also bring out the rock and roll licks purest in pieces like "Back in the U.S.S.R." or "In Spite of all the danger," the theme of these primitive that The Quarrymen Beatles were called.

It is true that today there are songs that may sound somewhat cruel to McCartney, but he does not apologize or seek to disguise those insecurities with second voices to support it. On the contrary, they encourage "Maybe I'm Amazed" or "Here, there and everywhere" show that his desire for the public to hear them are stronger than any restriction conceited. And people thanks him, and sings with him and gets excited about that communion of memories that fly over the stadium.

But the British do not want to take him as a museum piece. So interleaves these segments almost hearth with some pearls of his last solo work. There is the beautiful "My Valentine" with cut screen between sign language interpretations of Natalie Portman and Johnny Depp. the rambunctious "Queenie eye" of his record New  (2013) also sounds, and even more recent "FourFiveSeconds", originally performed by McCartney with Rihanna and Kanye West.

There was, this time, no girl will be encouraged to play bass with the idol. Yes took the stage four girls who met years, and told through posters; each took as a gift an autograph of former Beatle on the skin that promised, will mutate into tattoos, and a close embrace that led to an impromptu pogo. Then he sounded "Birthday" with that furious and party sound that put everyone to dance again.

After more than two and a half hour show, Paul thanked the technicians, his band and especially its audience. And shortly before leaving, he sang "Golden Slumbers," "Carry That Weight" and "The end", that perfect trilogy to close a huge, vibrant and full of emotions recital that delved into the legacy of a key man for the history of music.





twitter.com/estadiounicolp

Así fue la segunda noche de @PaulMcCartney en el Único #Historico #PaulEnElUnico













www.facebook.com/PaulMcCartneyOnTour

Second Night, La Plata, Buenos Aires, Argentina ‪#‎OneOnOne‬









See you the next time Argentina, See you the next time South América!







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada